17 de septiembre de 2026
El entretenimiento inmersivo va a casi duplicarse en cinco años, y Latinoamérica todavía no tiene suficiente oferta
El entretenimiento inmersivo va a valer 260,000 millones de dólares para 2031. Latinoamérica tiene la audiencia, pero casi nada de la oferta. La brecha entre las dos cosas es, literalmente, el negocio.

El mercado global de entretenimiento inmersivo, domos, realidad extendida y formatos de experiencia que van más allá de la pantalla tradicional, se valuó en cerca de 146,920 millones de dólares en 2026. Las proyecciones lo ubican en 260,770 millones de dólares para 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 12.16%. Es de los ritmos de crecimiento más altos dentro de todo el sector de entretenimiento y ocio.
El impulso no viene de un solo lado. Viene de una audiencia que cada vez valora más la experiencia sobre el producto, de una industria de contenido que encontró en los formatos inmersivos una forma de diferenciarse del streaming y las pantallas de bolsillo, y de la tecnología misma, que bajó de costo lo suficiente para que un formato que hace diez años era exclusivo de museos y parques temáticos de gran presupuesto hoy sea viable a escala de ciudad media.
Latinoamérica llega tarde a ese crecimiento, pero no por falta de demanda. La región tiene el tamaño de audiencia y el apetito por experiencias de entretenimiento de consumo masivo que cualquier operador global reconocería de inmediato. Lo que no tiene, todavía, es suficiente oferta local de la tecnología y el contenido que hace posible ese tipo de experiencia: domos inmersivos, sistemas de proyección, contenido diseñado específicamente para formatos no tradicionales.
Es una asimetría clásica de mercado emergente: la tecnología y el contenido ya existen, probados y capitalizados, en mercados como Estados Unidos, Europa y algunos países de Asia. Lo que falta del lado de Latinoamérica no es inventar el formato, es traerlo, adaptarlo al público local y operarlo con la disciplina comercial que convierte una instalación tecnológica en un negocio de entretenimiento rentable.
Ahí está la oportunidad para un modelo de representación exclusiva: una empresa extranjera de tecnología o contenido inmersivo no necesita construir presencia en la región desde cero para capturar ese crecimiento de doble dígito. Necesita un socio local que entienda cómo operar el formato frente al público mexicano y latinoamericano, cómo conseguir las sedes y relaciones comerciales correctas, y cómo convertir la novedad tecnológica en un negocio que llena boletos de forma sostenida, no solo en el primer mes de apertura.
En Grupo Aro, la línea de Entretenimiento se construye exactamente sobre esa tesis: tecnología aplicada a experiencias de consumo masivo, con foco particular en experiencias inmersivas como la categoría de mayor tracción hoy.
Si tienes tecnología o contenido inmersivo viendo esta oportunidad en Latinoamérica, o si esta tesis te resuena como inversionista, hablemos: grupoaro.mx
